domingo, 12 de mayo de 2013

La Gran Cena


Por su condición de Marqués,Alberto disfrutaba de los cuidados y atenciones de varias doncellas,vivía en un precioso castillo a las afueras de un pueblo francés donde las leyendas amenizaban las tardes de los ancianos... Se decía, que los antepasados de Alberto habían fallecido la mayoría de ellos por sífilis,a su vez,sus esposas eran contagiadas de diversas enfermedades que sus maridos contraían de las doncellas a las que utilizaban como amantes.

 El sexo con sus esposas era aburrido,tan solo les servía para procrear y lo practicaban de una forma algo curiosa. La mujer era cubierta por una sabana con un agujero por donde el hombre las penetraba...
era la Francia del siglo XVII y las mujeres no se desnudaban ante sus esposos. Ellos eran complacidos por sus doncellas...con ellas disfrutaban de los cuerpos desnudos...de felaciones...del morbo.

 Alberto tenia una larga historia a sus espaldas de tatarabuelos,bisabuelos y abuelos infieles a sus esposas,utilizando los servicios de sus doncellas...y aun que los tiempos habían cambiado,evolucionado,Alberto había heredado ese morbo de sus antepasados.

El joven de 30 años lucia media melena morena,algo canosa que lo hacia aun mas atractivo,siempre vestía de negro con unos elegantes trajes de seda que realzaban aun mas su cuerpo atlético,tenia una altura considerable...en definitiva...Un hombre Hermoso. Sus aposentos estaban decorados por una gran colección de cuadros donde el sexo entre grandes Duques,Marqueses y Condes provocaban gran morbo al joven,unas cortinas de encaje negro ocultaba todo lo que en aquella habitación pudiera pasar.

Alberto ocupaba el puesto de director en una gran sucursal bancaria,era un ejemplo a seguir por sus empleados,con un intachable comportamiento. Su prometida,una Duquesita de unos 20 años que aun estudiaba...dulce,tierna...ajena a la doble vida de su futuro marido. Alberto esperaba impaciente las noches de los miércoles ya que era la noche libre de los empleados,su madre se ausentaba para reunirse con las señoras de la parroquia y el joven marqués se quedaba con la única compañía de sus cuatro doncellas. Las 4 muy parecidas entre si,tez blanca,cabello largo y oscuro y prominentes curva. Siempre dispuestas a satisfacer los deseos sexuales de Alberto.

La noche comenzaba como todos los miércoles... El marqués se introducía en una bañera llena de espuma y aceites afrodisiacos...ellas enjabonaban con delicadeza cada rincón de su cuerpo,terminado el ritual del baño,el marqués era acompañado por sus doncellas hasta una alfombra redonda,ubicada en el centro de la habitación...allí,de pie y completamente desnudo,era acariciado por sus 4 sumisas doncellas...lo besaban,se abrazaban a sus piernas...gimiendo,ronroneando como gatas en celo...pasaban sus lenguas por el cuerpo del joven...se arrodillaban para ser penetradas oralmente bajo la atenta mirada del marqués...

 El joven estaba algo aburrido,su imaginación,sus deseos,su cuerpo...le pedían algo más.

Decidió quedarse con tan solo una de sus doncellas...su favorita,la joven Alicia,la más sumisa de las doncellas y la más joven...ordenó a las otras 3 jóvenes que fuesen a la cocina y trajesen todo tipo de salsas para degustar sobre el cuerpo de la primera.

 Esa noche,Alicia se convertiría en una hermosa bandeja,sobre ella,la cena que el marqués había encargado. Con una gran cuchara de plata,Alberto comenzó a cubrir el cuerpo de la joven,primero los pechos...el ombligo...la entrepierna y... cuando terminó de servir todos aquellos sabores sobre el cuerpo desnudo de Alicia,comenzó...a cenar.

 La chica sonreía timidamente,y el lamia la salsa que había sobre sus pezones...al principio con suavidad,saboreando aquella salsa que la cubría...pero la excitación lo llevó a rozar casi el sadomasoquismo...mordía sus pezones,los chupaba y succionaba dejándolos amoratados mientras gemía como un loco... Alicia gritó de dolor,algo que excitó aun mas al joven Marqués,momento en el que introdujo su pene en su boca para evitar sus gritos...

 Mientras que la joven doncella le hacia una felación,el siguió disfrutando de aquella particular cena...pasaba la lengua por la entrepierna de la joven...se la comía entre lametones,mordiscos y chupetones. Siguió saboreando aquella salsa que se encontraba bajo el vientre de la doncella...la melena de Alberto estaba alborotada,su frente y sus manos sudadas,en su rostro se reflejaba el vicio,el morbo,el placer de ser el AMO! 

 La saboreaba,la mordía salvajemente mientras ella seguía con la felación,estaba a punto de terminar con aquella suculenta cena... Sus movimientos eran cada vez más fuertes,más agresivos,desesperados,rozando la locura, penetrando la boca de Alicia cada vez con más agresividad hasta que estalló de placer dentro de la doncella...

Se tumbó sobre ella,aun mantenía su pene en la boca de la joven...estaba agotado...pero satisfecho. Aquella cena había sido algo..."ajetreada"... le ordenó  que abandonase sus aposentos,no sin antes citarla para... la próxima cena.

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